Blogs como espacios terapéuticos

Hay muchas maneras de sentirse mejor cuando se está triste. Porque la verdad es que estar triste es inevitable, a veces simplemente nos pasa. A muchas personas les da por beber alcohol, otras se buscan locas aventuras amorosas por los bares y otras simplemente pagan una millonada a un psicólogo. No se trata de decir qué está correcto y qué no, pero lo cierto es que algunas de estas maneras de sentirse mejor son mucho menos dañinas que otras.

Las nuevas tecnologías pueden ser un peligro en muchos sentidos, y la verdad es que a veces las personas tienden a enajenarse cuando están frente a Internet, pero a veces esta misma enajenación les sirve para recuperarse de sus tristezas. Una manera terapéutica de sentirse mejor es crearse un blog. Cuando una persona se abre y blog y comienza a escribir es como ir soltando poco a poco eso que les hace daño. Los blogs son como diarios modernos, unos diarios que no son privados y se esconden bajo la almohada, son simplemente diarios para el consumo colectivo, aunque sus dueños se escondan tras un seudónimo.

 

Lo más importante de los blogs no es la calidad de la redacción ni la autenticidad de las historias, es simplemente la honestidad con la que sus autores hacen estas confesiones y cómo logran que esas mismas confesiones llegan a todos como prueba de lo universales que son ciertos sentimientos.

A veces los blogs comienzan como meros ejercicios privados y luego alcanzan grandes dimensiones porque las personas comienzan a identificarse con ellos y a seguirlos, a hacer su día a partir de las vivencias de aquel que tiene el valor de publicarlas. Así comienza todo, como al descuido, sin interés de sobresalir en el océano que es Internet, pero a veces se hace inevitable convertirse en una atracción para otros, y entonces es que no hay manera de volver atrás.

Una película muy bella que habla sobre este fenómeno de los blogs y las dimensiones que estos pueden alcanzar es July and Julia, un precioso filme que cuenta cómo una muchacha comienza a publicar en un blog cómo le va para realizar todas las recetas de cocina de una famosa cocinera. Esta es una recomendación que seguramente disfrutareis.

En fin, que no es necesario recurrir a las drogas y al alcohol para recuperarse de una tristeza, a veces simplemente se resuelve escribiendo.

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